Ir al contenido principal

Entradas

Baja la marea

Las personas que no son claras, que hablan a medias o que enredan las palabras hasta hacerlas inútiles me desesperan. Sí, me quitan la esperanza, me arrebatan energía y alegría. Nos rodean. No conversan, sino que existen para sí mismas y su monólogo eterno. Quizás he sido así también. Ahora procuro administrar mi capital de silencio y lo consigo. Aunque temo callar un día de éstos de forma irreversible y desembocar en la  sordera también, elegida y adrede. Mejor aislarme por voluntad propia que estar a merced de la déspota compañía intermitente de los perdonavidas. ... "Sólo una bala" me alcanzó una mañana del último verano eterno. La extraje yo misma. No dolió. Pero palpo en mi piel la huella del disparo y duele todavía.  El verano no llega aún. Le impide entrar una barrera de nieve. Las más graves son las heridas de dentro. No sirve el hielo para callarles la voz. Y ya es cuestión de vida o muerte su calor, porque a los golpes internos no los calma el hielo. ... Un impacto ...

Como se seca una lágrima

Eternos los rincones marinos a los que nunca llegamos. Déjalos así, hostiles incluso, inalcanzables. Que nada contamine el agua del sueño y sus posibilidades. Que vibren los deseos en las ondas de la superficie. *** No hay dos fotografías iguales aunque se tomen en el mismo lugar y la imagen captada sea idéntica, y la luz, el encuadre o los elementos que las habitan. Cada instante es una perspectiva: sutiles diferencias simplemente al respirar, una ligera variación en el pulso, un detalle mínimo o una emoción. *** No se puede atrapar lo etéreo de un sentimiento inesperado.  Aunque a veces se seca sobre la piel, como se seca una lágrima.

Agua turbia

Escribir durante todo el día, sin que ni una sola línea se materialice. Ir enhebrando las palabras precisas en el ojo de la aguja de lo real, cada vez más estrecho, cada vez más difícil. ... El desgaste es inevitable. No se resisten a la erosión las rocas del mar. Reciben una a una las olas que van llevándose trozos de su forma original. Y asumen con resignación su destino. Por dentro tengo rocas de mar y olas bravas. Noto las mareas vivas y los temporales. Siento algunas tormentas con la virulencia del fin del mundo. Desde fuera no se ve. Quizás alguien intuya alguna anomalía en mi forma de estar despierta. Pero sé que no. Hay una soledad perfecta como los ciclos naturales. Llega para quedarse y en su abrazo arrastra todas las posibilidades. Asumir que hay que cerrar los ojos quizás sea el alivio que buscamos. ...   Ella dice que sólo pienso tonterías. Pero no sabe qué pienso, no en toda la dimensión de lo que puede abarcar mi pensamiento. Mundo interior.  Le dije que veo en ...

Salvaje

Las criaturas salvajes no son sutiles. Cazan para alimentarse, defienden a golpe de colmillo su territorio. La sangre es visible y las heridas, al aire. Ley de vida y naturaleza. Lo salvaje no entiende de planes sibilinos ni silencios hirientes. No hay propósito de daño adrede por puro ego. Sólo nosotros, sofisticados amos de la nada, dominamos la destrucción encubierta, la muerte lenta del espíritu y su hemorragia interna, la cicatriz invisible. Miro al futuro y sus escarpadas cumbres. Se pierde mi razón en las colinas del mundo que se abre ante mí, una vez más. Las criaturas salvajes no saben de mezquindad, por eso no le temo a lo salvaje. ... Regresar en el sueño, cualquier noche, hasta el umbral marino de tu cuarto. Romper diez años, hacerlos añicos, y esconderlos ahora debajo de tu cama. Deshacer la despedida  y tenerte en los ojos. ... Estos días, en los que suelo pintar y acallar a los demonios, son quizás los más conscientes. Escribir a veces se me resiste, pero...

Existir sin miedo

Dicen que es barbecho. No lo sé, necesitaba alejarme de mí misma. Y parece que lo he conseguido casi del todo.  Se puede perseguir el equilibrio, a pesar de ser hijos del caos. Crecer en el vértigo constante nos hace inmunes a las caídas. Es cierto, apenas escribo, aunque escriba a diario. .... La enseñanza es simple: no entregarlo todo, no darse por completo. Reservar energía para mantener el calor propio. No soy imprescindible, ni única, ni se detiene el mundo por mí. No me guardarán la ausencia los pájaros ni los peces: serán distintos cuando yo no esté. Desconocida seré para mis amados. El alma cicatriza antes que la piel. Ahora lo sé.  No hay nada que compita con la velocidad de olvido.  .... Tiene el mar en los ojos y todos mis días por venir.  Perdí mi reflejo en sus pupilas, una vez, por querer alcanzar un horizonte imaginario.  Supe del deseo que nace en la pureza desde el mismo corazón del desamparo.  Mis lágrimas, aquel invierno, fuer...

Léeme, por favor. Cómprame un libro

Mi hija es maravillosa. Cada conversación con ella es digna de recordarse. Su madurez me sobrecoge, pero no me sorprende. Debería hacerle caso más a menudo. Mi poca estima propia me ciega más veces de la que quisiera. Es una batalla perdida, o casi.  Ella me adora y me admira. Se enfada por mi queja vital. Voy a ser menos negativa, por ella. Lo prometo. Pero a partir de mañana. .... No me gustan las ferias del libro. Creo que ya me repito, sí. Y sin embargo estoy. He estado. Estaré, seguramente, en muchas, con mi obra a cuestas, como quien vende cachivaches de segunda mano. Será que se me abren todas las suturas y la realidad me pone en mi sitio. A lo mejor no sé vender. No tengo paciencia. No tengo energía para explicar que desde hace muchos años, más de los que me gusta recordar, he seguido al pie del cañón, para demostrar, demostrar, demostrar... En una feria encantadora de pueblo encantador me dan un lugar en una caseta junto a una chica muy amable con seis libros autoeditados ...

Jefa

Jamás he tenido en las manos el poder suficiente para que el halo superior y el respeto vengan dados, sin tener que pelear hasta sangrar. Desde aquí ya sé que son absurdas muchas batallas si se las piensa. Sin embargo jefes y jefas por doquier se amontonan a mi paso, a la derecha y a la izquierda, me rodean, y marcan límites entre mis abismos y los suyos, y tiran puentes y cierran puertas.  C. me dice que ya no tengo que demostrar nada a estas alturas, ni buscar validación, reconocimiento, ni más ternura. Ya no.. He aprendido a dominar las lágrimas inoportunas. Imagino que Sisifo también llora en silencio su condena de no saberse jamás liberado de tanto peso. Pensará si no es quizás un castigo demasiado largo la eternidad. Los jefes dan órdenes, muchas imposibles, descabelladas, crueles. Las jefas sonríen y dan miedo. Taconean siempre sin pudor de un lado a otro. Suelo descalzarme cuando escribo y cuando como. Me gusta dejar que la inspiración ascienda desde los pies. N...

Hija única

El último sábado de marzo atardecía con bruma, y el sol en el horizonte se despedía redondo y perfecto. La despedida hoy anuncia el verano, como una tarde anticipada de agosto, aún con este viento helado que se ha quedado adherido a los huesos. Me envías una fotografía del mismo sol desde tu playa, al otro lado de mi frío constante, y la recibo en silencio. Me lo reprochas, porque no sabes sentir: hay mucho más de mí, todo el dolor que no cabe en una vida, en las palabras no dichas. La carretera es la misma, en doble sentido, de tu casa a mis ganas, y de aquí mismo a ese lugar que intuyo y sé que existe para mí, para nosotros.  *** Si brotan palabras del dolor o del miedo, hieren de forma irreparable. Es la única forma de hacer desaparecer, poco a poco, lo que no puede morir: el alma.  Pero sí, se extingue, y cada herida es un agujero insondable, desconocido. A la muerte nadie le ha visto los ojos aunque se sienta su mirada.  *** Dices que lo tengo todo. Que me han llegad...

Sushi

Los gnomos de jardín son inquietantes. Tienes razón. Una extraña representación de la magia. No tengo ninguno. Mi padre tenía un par de ellos en su jardín de la casa grande.  Extraño la casa grande.  A veces tengo la sensación de que se la tragó la tierra de un día para otro, a pesar de haber ayudado en la mudanza. A pesar de haberla visto vacía. No sé qué ocurrió con los gnomos. Imagino que allí seguirán con la nueva familia que vive en mi casa. Parece que nos tragó la tierra de un día de otro. A pesar de la mudanza y vernos vacíos. Tendría que haberles prestado más atención y encomendarles la misión de vigilar, no sé, por si no son como nosotros. Extraño cómo éramos nosotros. *** No podemos atar a las personas a nuestra existencia para siempre. Ni moldearlas, ni transformarlas a nuestro antojo.  No podemos borrar cicatrices ni tampoco sería conveniente.  Me dices que ves el mar y me ves a mí: ser una isla no te ayuda a olvidarme. No lo sé. No pudimos atarnos el uno...

Hoy no

Mañana voy a hacer lo que me dices, voy a hacer caso. No voy a ir a mi manera, no voy a hacer lo que me da la gana. Voy a darle al botón de apagado de mis impulsos. Voy a hacer caso. Mañana voy a seguir las directrices, el camino de la lógica, lo correcto según lo que debe ser correcto.  Mañana cumpliré vuestras normas, y pediré perdón y permiso, no sé si ése es el orden. Mañana seré mejor a vuestros ojos, que conste en las actas invisibles que no importarán jamás a nadie. Sí, mañana, mañana. Hoy, no.

irreversible

Corriente eléctrica,  de las sienes al pubis: Vas a romperme. Es lo que tú querías: Ya eres eterno, irreversible.

Nada fuera

Cuando los tres espíritus, el del pasado, el del presente y el del futuro dejan a Scrooge, le dan la oportunidad de abrir los ojos en un día de Navidad con todas las horas por delante, intactas. El viejo gruñón, egoísta, triste y amargado siente de pronto la esperanza en la sangre. Aún es posible remendar su propio corazón. -Muchacho, ¿qué día es hoy? -Hoy es Navidad, señor. Y todos los días amanece una Navidad nueva, intacta, con todas las horas por delante para arreglar los rotos. Aunque esa misión me asusta, pues no creo que sea capaz de suturar algunas incisiones profundas que de vez en cuando supuran.  Años de estar demasiado lejos, en un tiempo incierto de vulgaridad e impostura del que sólo salvan los hijos, como el resultado, el fruto de la pureza. ¿Cómo encontrar el camino de regreso?  Quisiera descansar, dormir durante meses, con los labios cerrados y la mente sumergida en un letargo sin culpa. Quisiera abrir los ojos y sentirme acurrucada, de niña, en los brazos de ...