Escribir durante todo el día, sin que ni una sola línea se materialice. Ir enhebrando las palabras precisas en el ojo de la aguja de lo real, cada vez más estrecho, cada vez más difícil. ... El desgaste es inevitable. No se resisten a la erosión las rocas del mar. Reciben una a una las olas que van llevándose trozos de su forma original. Y asumen con resignación su destino. Por dentro tengo rocas de mar y olas bravas. Noto las mareas vivas y los temporales. Siento algunas tormentas con la virulencia del fin del mundo. Desde fuera no se ve. Quizás alguien intuya alguna anomalía en mi forma de estar despierta. Pero sé que no. Hay una soledad perfecta como los ciclos naturales. Llega para quedarse y en su abrazo arrastra todas las posibilidades. Asumir que hay que cerrar los ojos quizás sea el alivio que buscamos. ... Ella dice que sólo pienso tonterías. Pero no sabe qué pienso, no en toda la dimensión de lo que puede abarcar mi pensamiento. Mundo interior. Le dije que veo en ...
Las criaturas salvajes no son sutiles. Cazan para alimentarse, defienden a golpe de colmillo su territorio. La sangre es visible y las heridas, al aire. Ley de vida y naturaleza. Lo salvaje no entiende de planes sibilinos ni silencios hirientes. No hay propósito de daño adrede por puro ego. Sólo nosotros, sofisticados amos de la nada, dominamos la destrucción encubierta, la muerte lenta del espíritu y su hemorragia interna, la cicatriz invisible. Miro al futuro y sus escarpadas cumbres. Se pierde mi razón en las colinas del mundo que se abre ante mí, una vez más. Las criaturas salvajes no saben de mezquindad, por eso no le temo a lo salvaje. ... Regresar en el sueño, cualquier noche, hasta el umbral marino de tu cuarto. Romper diez años, hacerlos añicos, y esconderlos ahora debajo de tu cama. Deshacer la despedida y tenerte en los ojos. ... Estos días, en los que suelo pintar y acallar a los demonios, son quizás los más conscientes. Escribir a veces se me resiste, pero...