Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2026

Baja la marea

Las personas que no son claras, que hablan a medias o que enredan las palabras hasta hacerlas inútiles me desesperan. Sí, me quitan la esperanza, me arrebatan energía y alegría. Nos rodean. No conversan, sino que existen para sí mismas y su monólogo eterno. Quizás he sido así también. Ahora procuro administrar mi capital de silencio y lo consigo. Aunque temo callar un día de éstos de forma irreversible y desembocar en la  sordera también, elegida y adrede. Mejor aislarme por voluntad propia que estar a merced de la déspota compañía intermitente de los perdonavidas. ... "Sólo una bala" me alcanzó una mañana del último verano eterno. La extraje yo misma. No dolió. Pero palpo en mi piel la huella del disparo y duele todavía.  El verano no llega aún. Le impide entrar una barrera de nieve. Las más graves son las heridas de dentro. No sirve el hielo para callarles la voz. Y ya es cuestión de vida o muerte su calor, porque a los golpes internos no los calma el hielo. ... Un impacto ...

Como se seca una lágrima

Eternos los rincones marinos a los que nunca llegamos. Déjalos así, hostiles incluso, inalcanzables. Que nada contamine el agua del sueño y sus posibilidades. Que vibren los deseos en las ondas de la superficie. *** No hay dos fotografías iguales aunque se tomen en el mismo lugar y la imagen captada sea idéntica, y la luz, el encuadre o los elementos que las habitan. Cada instante es una perspectiva: sutiles diferencias simplemente al respirar, una ligera variación en el pulso, un detalle mínimo o una emoción. *** No se puede atrapar lo etéreo de un sentimiento inesperado.  Aunque a veces se seca sobre la piel, como se seca una lágrima.

Agua turbia

Escribir durante todo el día, sin que ni una sola línea se materialice. Ir enhebrando las palabras precisas en el ojo de la aguja de lo real, cada vez más estrecho, cada vez más difícil. ... El desgaste es inevitable. No se resisten a la erosión las rocas del mar. Reciben una a una las olas que van llevándose trozos de su forma original. Y asumen con resignación su destino. Por dentro tengo rocas de mar y olas bravas. Noto las mareas vivas y los temporales. Siento algunas tormentas con la virulencia del fin del mundo. Desde fuera no se ve. Quizás alguien intuya alguna anomalía en mi forma de estar despierta. Pero sé que no. Hay una soledad perfecta como los ciclos naturales. Llega para quedarse y en su abrazo arrastra todas las posibilidades. Asumir que hay que cerrar los ojos quizás sea el alivio que buscamos. ...   Ella dice que sólo pienso tonterías. Pero no sabe qué pienso, no en toda la dimensión de lo que puede abarcar mi pensamiento. Mundo interior.  Le dije que veo en ...

Salvaje

Las criaturas salvajes no son sutiles. Cazan para alimentarse, defienden a golpe de colmillo su territorio. La sangre es visible y las heridas, al aire. Ley de vida y naturaleza. Lo salvaje no entiende de planes sibilinos ni silencios hirientes. No hay propósito de daño adrede por puro ego. Sólo nosotros, sofisticados amos de la nada, dominamos la destrucción encubierta, la muerte lenta del espíritu y su hemorragia interna, la cicatriz invisible. Miro al futuro y sus escarpadas cumbres. Se pierde mi razón en las colinas del mundo que se abre ante mí, una vez más. Las criaturas salvajes no saben de mezquindad, por eso no le temo a lo salvaje. ... Regresar en el sueño, cualquier noche, hasta el umbral marino de tu cuarto. Romper diez años, hacerlos añicos, y esconderlos ahora debajo de tu cama. Deshacer la despedida  y tenerte en los ojos. ... Estos días, en los que suelo pintar y acallar a los demonios, son quizás los más conscientes. Escribir a veces se me resiste, pero...

Existir sin miedo

Dicen que es barbecho. No lo sé, necesitaba alejarme de mí misma. Y parece que lo he conseguido casi del todo.  Se puede perseguir el equilibrio, a pesar de ser hijos del caos. Crecer en el vértigo constante nos hace inmunes a las caídas. Es cierto, apenas escribo, aunque escriba a diario. .... La enseñanza es simple: no entregarlo todo, no darse por completo. Reservar energía para mantener el calor propio. No soy imprescindible, ni única, ni se detiene el mundo por mí. No me guardarán la ausencia los pájaros ni los peces: serán distintos cuando yo no esté. Desconocida seré para mis amados. El alma cicatriza antes que la piel. Ahora lo sé.  No hay nada que compita con la velocidad de olvido.  .... Tiene el mar en los ojos y todos mis días por venir.  Perdí mi reflejo en sus pupilas, una vez, por querer alcanzar un horizonte imaginario.  Supe del deseo que nace en la pureza desde el mismo corazón del desamparo.  Mis lágrimas, aquel invierno, fuer...