Ir al contenido principal

Existir sin miedo

Dicen que es barbecho. No lo sé, necesitaba alejarme de mí misma. Y parece que lo he conseguido casi del todo. 
Se puede perseguir el equilibrio, a pesar de ser hijos del caos. Crecer en el vértigo constante nos hace inmunes a las caídas.
Es cierto, apenas escribo, aunque escriba a diario.

....

La enseñanza es simple: no entregarlo todo, no darse por completo. Reservar energía para mantener el calor propio.
No soy imprescindible, ni única, ni se detiene el mundo por mí. No me guardarán la ausencia los pájaros ni los peces: serán distintos cuando yo no esté. Desconocida seré para mis amados. El alma cicatriza antes que la piel. Ahora lo sé. 
No hay nada que compita con la velocidad de olvido. 

....

Tiene el mar en los ojos y todos mis días por venir. 
Perdí mi reflejo en sus pupilas, una vez, por querer alcanzar un horizonte imaginario. 
Supe del deseo que nace en la pureza desde el mismo corazón del desamparo. 
Mis lágrimas, aquel invierno, fueron gotas luminiscentes en lo más oscuro': sin ti y sin mí nunca tienen propósito.
Regresa tu nombre a mis costumbres y vuelvo a creer que es posible existir sin miedo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Jefa

Jamás he tenido en las manos el poder suficiente para que el halo superior y el respeto vengan dados, sin tener que pelear hasta sangrar. Desde aquí ya sé que son absurdas muchas batallas si se las piensa. Sin embargo jefes y jefas por doquier se amontonan a mi paso, a la derecha y a la izquierda, me rodean, y marcan límites entre mis abismos y los suyos, y tiran puentes y cierran puertas.  C. me dice que ya no tengo que demostrar nada a estas alturas, ni buscar validación, reconocimiento, ni más ternura. Ya no.. He aprendido a dominar las lágrimas inoportunas. Imagino que Sisifo también llora en silencio su condena de no saberse jamás liberado de tanto peso. Pensará si no es quizás un castigo demasiado largo la eternidad. Los jefes dan órdenes, muchas imposibles, descabelladas, crueles. Las jefas sonríen y dan miedo. Taconean siempre sin pudor de un lado a otro. Suelo descalzarme cuando escribo y cuando como. Me gusta dejar que la inspiración ascienda desde los pies. N...

Léeme, por favor. Cómprame un libro

Mi hija es maravillosa. Cada conversación con ella es digna de recordarse. Su madurez me sobrecoge, pero no me sorprende. Debería hacerle caso más a menudo. Mi poca estima propia me ciega más veces de la que quisiera. Es una batalla perdida, o casi.  Ella me adora y me admira. Se enfada por mi queja vital. Voy a ser menos negativa, por ella. Lo prometo. Pero a partir de mañana. .... No me gustan las ferias del libro. Creo que ya me repito, sí. Y sin embargo estoy. He estado. Estaré, seguramente, en muchas, con mi obra a cuestas, como quien vende cachivaches de segunda mano. Será que se me abren todas las suturas y la realidad me pone en mi sitio. A lo mejor no sé vender. No tengo paciencia. No tengo energía para explicar que desde hace muchos años, más de los que me gusta recordar, he seguido al pie del cañón, para demostrar, demostrar, demostrar... En una feria encantadora de pueblo encantador me dan un lugar en una caseta junto a una chica muy amable con seis libros autoeditados ...

Alprazolam

Debajo de la lengua. Uno. Cuando sientas agitación, angustia extrema. Cuando veas el mundo tal como es al levantar las piedras de la rutina y la prisa. Un alprazolam amargo como este tiempo de certeza de que no hay un camino de vuelta a los días de antes, al amor de antes, a los besos de antes. No debía hablar con las sombras: no se les debe pedir lo que no sienten. *** En la televisión, un reportaje sobre diferentes modos en que los españoles pasaron el confinamiento. Siguen preguntando. Sigue siendo un tema para "romper el hielo", como hablar del tiempo en los ascensores. Menos mal que nadie me pregunta a mí. Menos mal.  No podrían creer que mudé la piel por completo. No podrían, ni pueden, imaginar la crisálida terrible, y la falta de aire, y el trance sobre su pecho. En la televisión, un reportaje sobre el confinamiento. Sé que no soy única en evocar un nombre concreto, una voz concreta.  En este renacer he vuelto a buscar una respuesta, una gota de amor, de amor, de amor...