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Una huella

Si leéis este rincón, ¿podéis dejar un comentario? En las estadísticas tengo más de doscientas visualizaciones en un día, pero no sé nada de vosotros. ¿Una huella, por favor? Es para comprobar que funciona. Gracias.   

Dudo

Hay personas en las que la poesía no sirve. Solo son carne en la que rebotan los versos,  que son arrojados de vuelta, rotos y vacíos. Se cree una, y su ombligo, que todo gira alrededor de las palabras, y que éstas conectan lo que vive dentro, con lo que hay fuera. Pero existir, en esto, es caminar entre los escombros de Babel. Resignarse y callar, en el ruido. Existir en esto. Resistir, o mejor, sumergirse por completo en la ola, para alcanzar el otro lado. Y asumir que hay personas rotas, y vacías, que quizás vienen de vuelta, porque han rebotado los escombros del mundo, demasiadas veces en su carne. *** Me edita Gabriel Viñals un precioso libro dentro de su colección Poética y Peatonal, de Ejemplar Único. Soy consciente de que el título escogido recuerda a otros títulos de libros, canciones, trocitos de vida diseminados por todos los lugares posibles. Será que todo está escrito, y si es sobre la piel, todos compartimos las mismas partículas de los recuerdos volatilizad...

Talento

Los seres fronterizos están hechos de niebla. Perder la percepción de la propia imagen, el despertar sin imagen, la preexistencia del amor, que diría María Zambrano. Persiste una herida que no se ve. Pero da miedo. Si la grieta es interna y la hemorragia por dentro, la muerte pasa desapercibida. Se cuela como ladrona encapuchada a traicionarnos. Cesa el impulso. No hay Dios. *** Escribir durante todo el día, sin que ni una sola línea se materialice. Ir enhebrando las palabras precisas en el ojo de la aguja de lo real, cada vez más estrecho, cada vez más difícil. *** Una luz turbia me ha echado raíces en la boca del estómago. Atraviesa los párpados y me invade de insectos invisibles la garganta. Es el mismo nombre el que me acecha, y es solo el recuerdo de ese nombre, ese mismo nombre. El rostro diluido en la memoria, la espesa memoria. No soy selectiva con el dolor. Antes elegía dónde debías dolerme tú. Tú. Ahora solo importa que al menos duelas. Que alguien ...

Para respirar

Ha huido el tiempo demasiado pronto este curso. Encadeno perplejidades. Los lobos están bien alimentados, y esta mañana los he visto tumbados panza arriba bajo el sol. Son los mismos de siempre, y se cruzan con mi sombra en los pasillos. A veces uno concreto busca mis ojos para mirarme. Otras, solo siento su leve roce. El suave pelaje me eriza la piel. Y no es placer. Él observa mis manos llenas de aire, y tensa mis venas desde fuera del aula (el lugar donde me voy descomponiendo, imperceptiblemente). Lobos. Se rompe el equilibrio. Pero jamás una dentellada. Ni una gota de sangre. No hay asideros fuertes a los que aferrarse curso tras curso. Mientras, marco en rojo errores pequeños. Insignificancias. ... No hay dolencia más letal que la decepción. Otras veces lo afirmé. Pero no me lo creía del todo. Es poderosa la juventud, y su fuerza deslumbrante. Se pierde la perspectiva. Se desdibujan las orillas del camino. ... El mar al fondo nos intuye. El mar, al fin y a...

Perdóname el veneno

Siempre es el dolor la otra cara de la euforia. Siempre la sangre, después de los besos. Prometí no volver a buscar la oscuridad y quedarme en la calma más luminosa. No soy buena prometiendo nada, ni siquiera me mantengo la palabra a mí misma. Sucumbir a la humedad de nuevo. Ser la conciencia de un pez que ya no existe, y del que ni siquiera quedan huellas de raspas frágiles sobre la tierra. Ni la sombra. No tiene memoria el mar. No guarda las ausencias. El camino de vuelta siempre es más denso que la espera. Las certezas son crueles, aunque sean necesarias. La euforia arrastra mis manos a tu vientre. Y soy una criatura líquida que lame tus deseos. ..................... Perdóname el veneno. El tuyo y el mío. Toda la rabia que vertí sobre tus labios y en la boca de otros. Perdóname el veneno de este año, y de esta vida. .................... Recobrar la cordura. Regresar a casa. Y sembrar las aceras del rastro sórdido de la culpa.

A lo mejor es Dios

Gracias a mi amigo y editor, Javier Sánchez Menéndez, he conocido a Osvaldo Sauma. Es de Costa Rica, y en su libro, Terapia de Locos, encontramos desgarros como éste: (...) yo también naufragaba en un mar sin orillas aunque vos no lo vieras o no quisieras verlo que es la peor de todas las cegueras. Los dos, Javier y Osvaldo, Osvaldo y Javier, son ejemplos. ........ Un par de alumnas han subido a mi Departamento buscando ayuda para entender la sintaxis. Mi compañera y yo les hemos fotocopiado apuntes, libros, ejemplos. Más apuntes, más libros, más ejemplos. Una lista de oraciones resueltas. Vacías. Aprender sintaxis. Entender el funcionamiento del idioma, el pálpito del habla, la emoción del alma si se comunica. Coordinación. Subordinación. Hilar un latido con otro, que se complementen. Es difícil. Muy difícil. Mecánicos juguetes, hemos abandonado la conciencia y el pulso. Sintaxis. Morfología. Miedo. Entender que se comunican, y saberlo. La angustia de lo abstracto. ...

Mis pechos como los suyos

Expulsar de la piel todo el rastro. Seguir con los ojos vacíos igual que las paredes de una casa que ya no existe. Descampado, quizás. El hueco. La raíz. Y una calle sin nombre. ....... He dejado de estar enfadada. La rabia me deja exhausta, y ahora no puedo permitirme malgastar energía. Raciono la fuerza. Algunas horas de sueño. Muy pocas. Y recupero lo que hay en el espejo, para adherirlo a mi voluntad. Ahora no me hables de alejarme del yo, de dejar a un lado subjetividad y otras mezquindades. Hoy no quiero que hablemos de lo que sucede fuera. Prefiero seguir en este lado. En esta orilla. Ignorar el río y su voz cuando reprocha lo que ya sé. Déjame intentar tocarte, atravesar el aire incluso, cubrirme el cuerpo con lo que queda de ti. ....... Estoy intentando volver a escribir. Pero también palpo mis pechos a diario en la ducha, y me tomo la temperatura. Volver a escribir es vencer el miedo, y ganarle la batalla, como dicen los eslóganes publicitarios sobre el cáncer de m...