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Disolución

Aferrado a mi sombra desde que clarea, ha aprendido a adelantarse a la ausencia. Pronuncia un nombre profundo, enraizado a lo que soy desde siempre y regreso al origen, al nacimiento de la sangre.

***

Pequeñas alegrías: al mirar el calendario he comprobado que el 22 de diciembre, el día del soniquete de la lotería, cae en sábado. Me alegra no tener que trabajar ese día e ir tempranito a casa de mi padre y verlo, una vez más, en bata y zapatillas, pendiente del sorteo.
Pequeñas alegrías que me sostienen, todavía.

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La perplejidad casi siempre desemboca en el dolor. Es el matiz oscuro que no tiene la sorpresa.

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He soñado de nuevo con el mar violento arrancándome a mis hijos de las manos a pocas millas de una playa indiferente y nocturna.
No encontrarlos más. Y diluirme como se pierden mis pasos en los días de inconsciencia,  sin que sobren los besos, como es debido.

***

Leer a los otros. Escribir para nadie.




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